domingo, 3 de abril de 2011

Reportaje: Fray Diego de Landa.

Diego de Landa nació el 12 de noviembre de 1524 en Cifuentes, España, y murió en Mérida (Yucatán) en 1579.

La vida de Diego de Landa estuvo siempre impregnada p

or la presencia de Dios. A los 17

años ingresó en el monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo y fue uno de los pri

meros frailes franciscanos que viajó a la península de Yucatán, llegando

en 1549, en donde trabajó intensamente durante tres décadas en la evangelización de lo

s nativos mayas. Fue consagrado obispo de Yucatán en 1572.

En su estada en el Yucatán (la mayor parte de su vida), Diego de Landa encontró algunas similitudes entre el cristianismo y la religión maya: los ritos sagrados que consistían en sacrificios humanos y ofrendas de sangre, que se relacionaba, según Landa, con el carácter sacrificial de la figura de Cristo el cual había dado su vida por la humanidad.

Debido a la reticencia de los mayas para aceptar la fe católica y para abandonar sus propios rituales religiosos, en junio de 1562, Landa mando detener a los gobernantes de

Pencuyut, Tekit, Tikunché, Hunacté, Maní, Tekax, Oxkutzcab y otros lugares, entre ellos a Francisco Montejo Xiu, Diego Uz, Francisco Pacab, y Juan Pech, quienes fueron escarmentados. El 12 de julio de 1562 se realizó el Auto de fe de Maní en donde se inci

neraron ídolos de diferentes formas y dimensiones, grandes piedras utilizadas como altares, piedras pequeñas labradas, vasijas y códices con signos jeroglíficos.

Sus palabras fueron las siguientes: "Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que no hu

biese superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo cual sentían a maravilla y les daba pena".

Se calcula que incineraron toneladas de libros, los cuales poseían registros escritos de todos los aspectos de la civilización maya.

Se podría decir, entonces, que él fue el culpable de la mayoría de la pérdida de esta g

ran cultura. Pero ni siquiera los españoles, a los que él representaba allí, estuvieron de acuerdo con semejante sacrilegio.

Las repercusiones de ese Auto de fe, entonces, fueron las siguientes: los mayas idearon medios para preservar sus cultos ancestrales, pero fue criticado por los colonos españoles quienes argumentaron que en lugar de doctrina, los indios recibían miserables tormentos, la noticia llegó hasta Felipe II, por lo que en abril de 1563, Landa tuvo que viajar a España para presentar su defensa.

Como parte de su labor evangelizadora llevó a Yucatán, desde Guatemala, dos imágenes de la Inmaculada Concepción. Una estaba destinada al Convento Grande de San Francisco en Mérida y la otra al de San Bernardino de Siena en Valladolid, aunque debido a sucesos considerados como milagrosos decidió que la segunda imagen se quedara en el convento de San Antonio de Padua en Izamal, lugar por el que sentía un gran afecto. En la actualidad dicha imagen es considerada Reina y Patrona de Yucatán. En memoria de su labor en beneficio de los izamaleños se le ha erigido una estatua en bronce a un costado del convento.


Relación con la novela y argumentación de mi elección:

Fray Diego de Landa fue un personaje real que viajó al Yucatán para realizar su labor de evangelización del pueblo maya. Me pareció muy interesante lo que le sucedía en el libro al personaje, por eso pensé que sería una muy buena idea hacer el reportaje sobre él.

El Auto de fe me impresionó en la novela, pero he quedado más impresionada al ver que realmente se realizó de aquella manera y que, por ello, fue una de las razones por las que hoy en día sabemos tan poco de los mayas.



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